La mayoría de personas empieza a proteger su piel cuando está ya está expuesta al sol. Sin embargo, en ese momento, parte del daño ya ha comenzado. A nivel biológico, la radiación ultravioleta (UV) induce la formación de radicales libres (ROS), moléculas inestables que pueden alterar lípidos, proteínas y ADN. Este proceso está implicado en:
- El fotoenvejecimiento prematuro
- La pérdida de luminosidad
- Las alteraciones del tono (manchas, hiperpigmentación)
Por eso, cada vez se habla más de un enfoque integral: preparar la piel antes, protegerla durante y acompañar su recuperación después.
¿Por qué algunas pieles reaccionan peor al sol?
No todas las pieles responden igual a la exposición solar. Factores como:
- Fototipo (piel clara u oscura)
- Estado de la barrera cutánea
- Nivel de estrés oxidativo basal
- Procesos inflamatorios previos
influyen directamente en cómo reacciona la piel frente a los rayos UV.
Una piel con menor capacidad antioxidante o con la barrera alterada tiende a presentar:
- Mayor enrojecimiento
- Mayor sensibilidad
- Recuperación más lenta tras la exposición
Esto explica por qué algunas personas desarrollan más fácilmente eritema, manchas y/o sensación de piel “apagada” tras el sol.
Qué ocurre en la piel durante la exposición solar
Cuando la radiación UV atraviesa la piel:
- Se generan radicales libres → estrés oxidativo
- Se activa la melanogénesis → producción de melanina
- Se desencadenan procesos inflamatorios
- Se degradan fibras de colágeno
El resultado visible:
- Eritema (enrojecimiento)
- Deshidratación
- Pérdida de elasticidad
- Tono irregular
Fotoprotección oral: actuar donde la vía tópica no llega
El fotoprotector solar tópico es imprescindible, pero actúa en la superficie.
La fotoprotección oral se basa en actuar desde dentro, aportando nutrientes que:
- Refuercen las defensas antioxidantes
- Ayuden a modular la respuesta cutánea frente a los UV
- Acompañen el proceso natural de bronceado
Algunos ingredientes clave que se utilizan:
- Antioxidantes: vitaminas C, E, zinc o selenio contribuyen a proteger las células frente al daño oxidativo
- Extractos vegetales: el Polypodium leucotomos contiene polifenoles con actividad antioxidante y moduladora frente a la radiación UV
- Enzimas antioxidantes: la superóxido dismutasa (SOD) es una de las principales defensas endógenas frente al estrés oxidativo
- Precursores de melanina: como la L-tirosina o los carotenoides (betacarotenos), implicados en la pigmentación cutánea
Un enfoque integral: actuar antes, durante y después del sol
La exposición solar no es un momento aislado. Por eso, se debe abordar en tres fases: antes, durante y después de la exposición
Complementos nutricionales como Dermovance Sun están formulados con un enfoque 3 en 1 para ayudar a preparar la piel antes de la exposición, contribuir a protegerla frente al estrés oxidativo y favorecer la recuperación logrando un tono más uniforme y luminoso. Su formulación combina:
- GliSODin® (SOD protegida) para reforzar las defensas antioxidantes
- Polypodium leucotomos para modular la respuesta frente a los UV
- Vitaminas C, E, zinc y selenio como apoyo antioxidante y protección celular
- L-tirosina y carotenoides para acompañar la pigmentación de la piel
¿Para quién está recomendado?
- Personas con alta exposición solar
- Pieles claras o sensibles
- Tendencias a reacciones solares (eritemas)
- Personas preocupadas por el envejecimiento cutáneo
- Viajes a zonas de alta radiación UV
Cómo integrar la fotoprotección oral en la rutina
- Empezar aproximadamente 1 mes antes de la exposición
- Mantener durante el periodo de exposición
- Continuar después para acompañar la recuperación